Nadia Hernández / Inversión Turística
El turismo wellness, o turismo de bienestar, es una forma de viaje que va más allá del simple descanso, buscando mejorar la salud física, mental y espiritual de los viajeros a través de actividades y experiencias que promueven el bienestar integral.
Recibir un masaje, un baño de temazcal, meditar, tomar clases de yoga, disfrutar un desayuno saludable energético natural o acudir a un retiro espiritual, son algunas de las actividades que comprende el turismo wellness y México ocupa el primer lugar de este sector en América Latina, de acuerdo con la consultora Deloitte.
Todo esto lo ofrece Hacienda Santo Cristo, en Atlixco, Puebla, en unas instalaciones modernas que se inauguraron en agosto de 2024, ubicadas a solo 100 metros del casco original, y contempla 18 habitaciones, seis suites, incluyendo dos de autor, una presidencial con jacuzzi en terraza y cuatro bungalows dobles, todos construidos con un diseño que incorpora materiales naturales y endémicos que logran fusionar una arquitectura contemporánea con toques coloniales.
De esta forma Hacienda Santo Cristo combina lo anterior con su esencia como joya colonial, su historia virreinal, y sobre todo la arquitectura original que data del siglo XVI, ya que de acuerdo con documentos antiguos, la construcción se remonta a los tiempos inmediatos a la fundación de Puebla, en 1532, cuando se comenzó a colonizar el valle de Atlixco por españoles a los que se les entregó una porción de tierra para su labranza.
El valle de Atlixco se convirtió entonces en uno de los primeros sitios de la Nueva España en el que se desarrolló la agricultura a través de unidades productivas conocidas como “haciendas”. Se establecieron varias en la región, como la del Santo Cristo, que por su extensión y capacidad productiva, fue una de las más importantes.





Los orígenes de Hacienda Santo Cristo comienzan en el siglo XVI, donde a través de los años, la hacienda alcanzó su máximo esplendor, siendo productora de granos como el trigo, siendo de las más importantes de Atlixco y de la región.
Hoy como hotel boutique y exponente de la gastronomía poblana y de la región, ubicado en el corazón del Pueblo Mágico de Atlixco, que en 1931 la propiedad es dividida en “El Cristo Grande” y “El Cristo Chico”, siendo este último el que alberga el inmueble, catalogado y protegido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Durante varios años estuvo abandonada y fue hasta 2018 cuando se inició una remodelación de tres años en la que se respetó su aspecto original logrando convertirse en lo que es ahora: uno de los hoteles más acogedores de todo Puebla.
En un recorrido que realizó Inversión Turística, se constató que el hotel ha diseñado un área de bienestar que revitaliza la mente, cuerpo y alma a través de sus diferentes experiencias holísticas, al tiempo que se disfruta de espacios lujosos y de preciosas vistas hacia el Popocatépetl.
Una de sus experiencias wellness es el Laberinto Medieval, lugar en donde se invita a la reflexión y al conocimiento, además de meditar en silencio y calmar la mente. Adicionalmente todos los sábados por las mañanas se imparten clases de yoga en el centro del jardín y sesiones de meditación con cuencos.
Inversión Turística fue parte de las actividades holísticas que se pueden tomar diariamente, en este espacio de estancia plena y placentera, en múltiples categorías de habitaciones y suites a lo largo de toda la propiedad. En la parte del casco se hacen presentes ocho habitaciones que conservan los detalles arquitectónicos originales de la construcción, cada una de ellas acondicionadas con amenidades para una estancia placentera
En la parte exterior de Agua Viva se encuentra su temazcal, Casa Cielo, diseñado para recrear los auténticos baños de vapor que solían realizar diferentes culturas indígenas. Está diseñado para ocho personas y se inicia con un ritual, como se solía hacer ancestralmente. Al disfrutar el vapor que se produce ahí, se purifica el cuerpo, se libera el estrés y fortalece el espíritu.
Hacienda Santo Cristo cuenta con dos excepcionales restaurantes, ambos bajo la dirección del Chef Ejecutivo Christopher Mendoza. Con más de veinte años de trayectoria y experiencia en prestigiosos lugares como Pujol, en Ciudad de México, y Martín Berasategui, en España, el Chef Mendoza fusiona su amor por la cocina y los ingredientes locales para crear platillos que elevan la gastronomía a un nivel extraordinario. Sabores que cautivan los sentidos Lo que fue un espacio que servía para albergar productos agrícolas como maíz y cebada, ahora resguarda uno de los dos restaurantes de la propiedad.
Entre anchas paredes, arcos de piedra y ventanas originales de la construcción, Comedor La Troje rescata la esencia de la gastronomía mexicana con insumos de la región de Atlixco. Este restaurante es ideal para desayunar, comer o cenar. El día no podría iniciar mejor con alguno de sus jugos naturales, panadería de la casa, platillos de autor, variedad de huevos, birria, enchiladas, chilaquiles clásicos o apostar por el Plato Atlixquense, con un mini huarache de cecina acompañado de una quesadilla de hongos y molote de papa.
Ya sea en su salón donde se encuentra un mural pintado por el artista poblano Jonathan Lima, o en su terraza con vista al jardín, se puede disfrutar de comidas y cenas en familia, amigos o pareja. En su menú se hacen presentes entradas que van desde una Tosta Toscana con pan crujiente, jamón serrano y cremoso azul, hasta chalupas y tabla de quesos y carnes para compartir. Ensaladas, cremas, sopas son parte del menú y entre los platillos fuertes imperdibles se encuentra “Tecuan”, un filete de res en salsa de chapulín, chalupas de chile morita con queso, frijoles de, guacamole y huauzontles, o “La Troje”, pechuga en costra de dip de cacahuate, tzatziki y ensalada con pepino y uvas verdes. Para todos aquellos que buscan comer auténtica comida poblana, este es el lugar indicado y deben estar atentos a las temporadas, pues desde el mes de agosto ofrecen los mejores Chiles en Nogada de Puebla y Mole de Caderas en octubre.
A la llegada de los españoles, Atlixco fue llamado “Val de Cristo”, por su belleza y clima apto para la flora y fauna donde las rosas, bugambilias y naturaleza en general florecían con facilidad. Esta Madre Tierra, brinda todo lo necesario para nutrir cuerpo y alma.
El nuevo restaurante de Hacienda Santo Cristo retoma ese nombre, fusionándolo con un concepto gastronómico holístico que busca brindar una alternativa saludable e innovadora, todo preparado con ingredientes de la región. En este restaurante ubicado en la recién inaugurada extensión de la propiedad se puede encontrar alternativas para aquellos que siguen una dieta vegana o keto. Jugos naturales, así como platillos de autor son lo que caracterizan a este restaurante.


El Spa Agua Viva
Invita a vivir una experiencia de relajación desde el primer momento en el que se ingresa, aquí se puede disfrutar de masajes relajantes, solo o en pareja, consentirse con un servicio facial o simplemente relajarse con su circuito de hidroterapia con jacuzzi de agua fría y caliente.
Para aquellos que únicamente deseen disfrutar del gran clima que caracteriza a Atlixco, lo pueden hacer en una de sus dos piscinas climatizadas mientras disfrutan de deliciosos snacks y bebidas refrescantes. Quienes a pesar de estar descansando buscan mantener su rutina de ejercicio, en Hacienda Santo Cristo podrán acceder a su gimnasio el cual está equipado con cinta de correr, bicicletas de ejercicio y elípticas.


Eventos
Al centro de su jardín tiene capacidad para eventos con hasta 400 personas, lista para ser decorada según el tema de la celebración; cerca del Comedor La Troje, se encuentra Corona, una pérgola fija con capacidad para 80 personas, aquí se pueden realizar pequeñas convenciones, desayunos o hasta una pequeña recepción. La propiedad también cuenta con un salón de usos múltiples llamado Cava, con capacidad para 60 personas, ideal para reportes ejecutivos, desayunos empresariales o actividades team building.
Hacienda Santo Cristo, ubicada a solo 2 horas y 30 minutos de la Ciudad de México y a 40 minutos del centro de Puebla, es un exclusivo refugio para adultos, perfecto para desconectarse de la rutina entre semana, disfrutar de unos días de relajación y, por supuesto, celebrar eventos inolvidables.
